Voy a llevar mi maleta, para que veas que te gusta.
Una MA-LE-TA.
Y yo que me sentía en las grandes ligas.
El estaba guapísimo cuando me recogió. Traje azul obscuro, corbata haciendo juego, y olía delicioso. Traía un gran ramo de rosas color coral. Todo un caballero.
Yo, un vestido negro tejido, un corset negro de listones, tipo siglo XVII (con el escote recto), unas medias de liguero y unos altísimos tacones de charol negro.
Llegamos al hotel, con todo y maleta. Y la abrió. Traje de cuerpo entero de latex, máscaras de piel, butt plugs, vibradores de varios tamaños y formas, estuches para enemas, bueno, un disneylandia de gadgets.
Para iniciar, decidimos comenzar con lo básico, desnudarnos.
Y después de algunos preeliminares, sacó un gran masajeador (de esos que anuncian en la tele) y le puso un guante morado.
El masajeador aplicado a mi clítoris me hizo tener un orgasmo de unos diez minutos, mientras él sonreía dulcemente, sin retirarlo ni un milímetro.
Decidí devolverle el favor con una buen masaje.
Comencé en su espalda, y fui bajando hasta sus preciosas nalgas paradas, donde jugué con todo lo disponible hasta que él decidió que no podía más y se volteó. Comencé a lamer su sexo, y estuve ahí durante largo rato, hasta que me pidió que me montara.
Con esos tacones descubrí que la altura funciona también para esto, pues permite mayor movilidad y distancia al entrar y salir.
Fuerte, intenso, hasta que ambos tenemos un orgasmo espectacular.
Después hablamos de su fetiche con la ropa femenina. Ama la seda, la piel, el latex. Lo suyo son las sensaciones.
Me quito mi corset, y se lo coloco suavemente. Empiezo a apretar las cintas hasta que queda apretado que casi no puede respirar. Y comienzo a cortejarlo como si fuera una chica...
Me coloco tras de él, y empiezo a besar su cuello, su oreja, su hombro, mientras acaricio su cuerpo sobre el corsét. No toco su sexo. Y se vuelve loco.
Comienza a masturbarse fuerte, mientras yo lo atrapo por detrás, y lo acaricio suavemente. Me imagino la escena de "cita con un vampiro" con todas las manos acariciando a Keanu Reeves por abajo, sin que sepa quién es y donde sigue.
El tiene otro orgasmo, espectacular.
Creo que la maleta será para la próxima. Esta vez, la piel y la seda hicieron lo suyo.



