La comida, el amor y el sexo
Que mejor que una cena fantásticamente preparada, La buena comida ha marcado hitos en mi vida, estuvo allí cuando me he enamorado y cuando me he desenamorado. La he usado para celebrar las cosas fantásticas que me han ocurrido, y para olvidar las terribles. Y dado que soy una mujer occidental en pleno siglo XXI, hasta hace algunos años, también era fuente de culpa y de malestar. Todo lo veía con cara de calorías, y pensando en aquellos jeans que querría usar (si solo no me gustara tanto la comida!) y que una modelo que seguramente no come más que lechuga y agua me muestra sobre su esqueletito desde una revista. Así que mejor resistirse. Lo mismo pasaba con el amor, y el sexo. Aquel que se me acercaba seguramente era porque tenía intenciones de seducirme, no de amarme. Y seguramente sería algo que me dejaría lastimada o triste. Así que mejor resistirse. Hasta que un día, decidí SER, así, en mayúsculas. Aprovechar esta visita a la Tierra para disfrutar de sus maravillas, todas, incluyendo mi cuerpo. Y si no le gustaba a alguien, pues, ellos se lo perderían. Y entonces sucedió algo extraordinario, mi cuerpo se hizo más bello a mis ojos, y mis placeres son más disfrutados por mí. No creía que algo hubiese cambiado realmente, excepto por mi actitud ante la vida y ante mi misma. Pero poco a poco, empecé a relacionarme con la gente y con la comida de un modo distinto. Con agradecimiento, con pasión, con felicidad. Sigo sin entrar en unos jeans talla 2 y la verdad, me hace muy feliz. He descubierto que mi belleza radica justamente en no entrar en ellos. Mis caderas le quitan el sueño a más de uno, mis redondeces producen piropos y estremecimientos en conocidos y desconocidos. Y yo lo estoy disfrutando a tope. Otra cosa, he descubierto que las relaciones son magníficas mientras duran. Que el cuento del amor eterno se oye muy bien en las historias para niños, pero en la realidad es eso, un cuento. Y ahora me doy totalmente en cada una de mis historias, amo apasionadamente y cuando termina, lo agradezco y lo guardo en mi memoria con cariño y reconocimiento. Claro, terminar una relación, corta o larga sigue doliendo, pero es un dolor distinto, es una despedida de algo lindo pero que ya no corresponde con quien soy, y es mucho más fácil seguir adelante. La que espero que nunca termine es mi relación de amor, de pasión por la comida y por el sexo. Cambian los comensales y las parejas, pero el placer es eterno.
aderezada de buena bebida para preparar
el ambiente de una velada llena de erotismo y pasión.








Johnny Lomax dijo
Comer, beber, sexo y tú... ¿Se puede pedir más? Pues no... aunque puestos a pedir, pido doble ración de ti.
18 Agosto 2007 | 12:55 AM