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La Coctelera

Historias y fantasías de una cortesana del siglo XXI

Quien escribe sobre lo vivido y vive sobre lo escrito, quien se rebela contra eso de que hoy la gente solo cuenta sus sueños pero no se atreve a vivirlos, termina enredado en los estrechísimos límites entre la realidad y la ficción.

12 Noviembre 2009

Ajedrez

A mi la verdad, me es muy difícil ser difícil. Prefiero ser fácil y así divertirme mucho más.

En mi experiencia, he encontrado que la mayoría de los hombres piensan lo mismo que yo y eso me ha dado múltiples satisfacciones.

Normalmente cuando digo que no, es porque de plano, pues no. No hay para donde. O no me gusta, o hay algo de su higiene y cuidado personal que me provoca un rechazo absoluto. Como es el caso de unos dientes negros por el tabaco (está bien fumar, pero también visitar al dentista cada seis meses) o un olor corporal que más que excitarme me da nauseas.

Hace unos dos meses comencé un juego de lo más inesperado. Se trataba de convencer a un hombre dificil . La historia es así. Hay un hombre  que le lleva asuntos personales a mi jefe, que me cae muy bien y que no está de mal ver. Tenía una fiesta de solteros y la consigna era llevar a un hombre con el que no estuvieses románticamente involucrada para presentarlo a las amigas (y viceversa para los amigos). Pues lo invité, ya que no pude pensar en nadie más y aceptó.  fue una fiesta intrascendente pero divertida. De la fiesta resultó que es experto en bailes de salón, y quedamos entre varios de ir a su casa a bailar un día. Resulta que por cuestiones de viaje de trabajo  canceló aquello dos días antes y pues listo, a seguir con lo nuestro.

El día que se suponía era el baile me llama y me dice que se canceló el viaje. "qué pena, nos quedamos sin bailar". Pero me invita a ver una película a casa. Y voy. Entre divertida y confundida. Y pues vemos la película. Y cenamos algo de tapas. Y me da un masaje maravilloso en donde yo, lógicamente, acabo desnuda, mientras él sigue totalmente vestido. Y dan las cuatro de la mañana y me tengo que ir. Y nada. Ni un beso, ni una insinuación.

Llego a casa y me masturbo como loca para quitarme la calentura provocada por el aceite de masaje a la canelo.

Y la semana siguiente me invita otra vez, en la tarde del domingo. Y yo le doy masaje, y cenamos y platicamos y vemos el programa de moda que es violentamente malo (desde mi muy objetivo punto de vista de persona que odia la tele). Y nos acurrucamos y dan las cuatro de la mañana y me tengo que ir otra vez y NAAADAA. Otra vez llego a casa como loca.

A esas alturas, sale mi instinto de cazador y decido que no puede ser así. Esto es una partida de ajedrez. Y yo sé hacer jaque. Y mientras me masturbo, me pongo a pensar en nuestras pláticas y llego a muchas conclusiones:

1. es asexual

2. está jugando al ajedrez, y quiere comerse a la reina después de acorralarla.

3. piensa que debemos ir lento porque es un caballero

4. estoy muy urgida, y tal vez por eso estoy obsesionada

5. me encantan los orgasmos provocados por mí misma

Como no acabo de decidirme por una sola (excepto tal vez la última), decido no llamarle, ni para cosas de trabajo y me tranquilizo un poco.

Y llega el jueves y me llama justo antes de mi clase de baile. Y pues le digo que tengo la clase, y vamos al teléfono mientras llego al estudio. Y  ¡Oh sorpresa! clase cancelada por fuerza mayor.  Y acabo en su casa con ropa de baile, y entre platica y masaje y caricias acabo desnuda y abrazada a él.

La tercera es la vencida ¿no? por tanto, decido que este será mi amigo de caricias y masajes y películas hasta las 4 de la mañana y nada más.

Pasan dos semanas y por cuestiones de trabajo nada de nada, y de la nada, me llama el martes (de trabajo) y me invita a ver otra película. No puedo. Miércoles mejor. Película: el engaño. demasiado cursi... Cena: pizza y vino tinto. muy bueno. y comenzamos el juego del masaje. Decido dejarme toda la ropa (mucha ropa, de invierno con medias térmicas y todo)  y ahora él termina desnudo. Y rozándolo me doy cuenta de su gran erección. Y río un poco y lo reto. Él me dijo alguna vez hace años que no besa porque besar implica sentimientos. Y comento algo así que no me siento tan mal porque no soy la única que se excita con los masajes y las caricias. Y dice algo así como que las mujeres mandan, y decido ordenarle que me dé un beso. Y me lo dá. Y toda la excitación de un mes y cacho de caricias se convierte en un remolino de ropa de invierno y terminamos con una sesión de sexo puro y duro magnifica. Y como ya comienza a ser lo normal, dan las cuatro de la mañana y tengo que marcharme. Esta vez flotando, con 3 orgasmos en mi cuerpo y pensando que tal vez, las estrategias de ajedrez son muy buenas para aumentar el placer.

Hoy vino a la oficina. Como si nada. Dos conocidos que tienen un punto en común. Pero algo de su mirada, de su nerviosa sonrisa me dijo que el martes o miércoles que entra, tendré una sesión de películas hasta la madrugada.

servido por lacortesana 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

arrazola67

arrazola67 dijo

Wow!! muy buena tu historia,jaja.....de verdad que me gusto....Tanto da el cantaro a la fuente,hasta que se rompe.

Esa técnica es muy buena,es como una tortura para desesperar y cuando por fin se logre mmmm como te explico,es mas desbordante que ir al asunto el mismo día que te dieron ganas,jejeje,la espera es lo mas excitante.

Besos Vampiricos ma'cherie

13 Noviembre 2009 | 12:18 AM

rozz69

rozz69 dijo

Bueno, pues imagínate: deseo en estado puero y citas para esos encuentros cada cuatro o cinco meses..........resultado: mails calientes que tienen en vilo a la más frígida................ ya te contaré cuando haya un proximo encuentro.

14 Noviembre 2009 | 09:53 PM

Anto

Anto dijo

Hola que tal, placeres me da entrar de nuevo por aquí como ver y leerte, jeje entré a recordar a los amigos de por aquí y te ví, besos y abrazosssssssssssss chao.

14 Noviembre 2009 | 10:04 PM

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Que quieres ser de grande? Cuando tenía 12 años descubrí la respuesta a esta pregunta. Todavia recuerdo el pequeño libro con pastas azules, la historia de Diane de Poitiers, cortesana, amante del rey Enrique II de Francia, quien estuvo casado con Catalina de Medici. Era una amante tan fantástica que los hombres de la corte soñaban con pasar por su cama, que enseñaba a las jovenes todos los grandes secretos del amor, para poder usarlos después como armas de poder en el otro gran juego que es la política. Esta historia me fascinó, y en mis adentros me dije, ahora sé que quiero ser de grande... Una cortesana. Tengo que confesar algo, no tengo ninguna escuela formal de cortesana, hasta hoy, todas mis historias han sido por gusto, por el gusto al arte del amor. Este blog trata de mis historias. DirectorioPlus
   
   
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