Pelotas de Ping Pong
Y siguiendo con Tailandia, mi amiga me cuenta que estuvo por allá dos meses en un curso de artes amatorias, y el resultado ha sido que ella es ahora adictiva.
Me gusta eso, estoy pensando en irme a Tailandia.
Por lo pronto, mi iniciación consiste en comprarme unas pelotas de Ping Pong.
Lo que necesito hacer es introducirlas en mi vagina, y convertirme en una ametralladora viviente.
Según parece, introduces primero una pelota, y mediante el movimiento de los músculos internos (esos que se mueven sin que yo intervenga para nada cuando tengo un orgasmo) lograr que la pelota de Ping Pong salga disparada por los aires.
Cuando eso sea fácil, se hace en serie, primero con dos, y llegando hasta donde te quepan las pelotas.
El objetivo de este ejercicio es tener una de esas famosísimas vaginas de las leyendas, con las que se logra dar a tu hombre un orgasmo sin que ninguno de los dos mueva un músculo (excepto claro tú el de la vagina).
Tal como si fuera una mamada, pero sin los dientes, por supuesto y con muchos aros que aprietan y mueven su pene.
Escribiendo esto me he excitado, creo que salgo a comprar las pelotas, y ya les contaré cuando logre tener una ametralladora de pelotas de ping pong.
mmm, bueno, tal vez hago primero una escala y le doy servicio al mecanismo antes de salir con mi dedo.




adicta dijo
buenisimooooooooooooooooooo!!!!! Habra que practicar.
27 Noviembre 2009 | 11:26 PM