Desde mi cama, cubierta con un pijama 'matapasiones', una bata, una manta, un edredón de plumas, calcetines y por si fuera poco, con mi perro a mis pies, imagino lo muy interesante que debe ser tener un avatar.

Una chica con un cuerpo como el de las manga, músculos de acero, con una boca que quite el aliento, un peinado que puedas cambiar de acuerdo a tus deseos del día y quien pueda ponerse esa ropa que deja sin habla ni respiración tanto a hombres como a mujeres.

Y entonces, en días como hoy, pues me meto a mi maquinita, me relajo, entro en este cuerpo avatar y me voy de fiesta.

Tengo pocas inhibiciones y algunas inseguridades, pero hay cosas que no haría con mi cuerpo real, cosas en público que puedan tener repercusiones en la gente a quien amo. Porque a pesar de todo, tengo que vivir en una sociedad, y pues ni modo.

Imagino llegar a los clubes, bailar como si fuera a morir esa misma noche, ligar cruelmente con quien se acerque y dejar a todos boquiabiertos.

Y tal vez accionar mis fantasías más escondidas y reprimidas, buscar bellas mujeres para conquistar, hacer el amor en lugares públicos y estar ahí frente a todos.

No es tan mala idea.

Aunque tal vez el frío se me está metiendo en la cabeza y me hace desvariar...

o tal vez no necesito otro cuerpo, sino solamente dar el paso.