Quedé con dos de mis grandes amigas de tomar unas cervezas con unos "cuates" (en México se llama así a alguna persona que no es tu amiga como tal, pero con quien te llevas bien) e ir a bailar. Todos tenemos en común la Salsa como pasión.

Pues ellos no aparecieron. Según me dijeron al día siguiente, algún mal entendido cibernético les llevó a pensar que no se haría. Bueno, pues mis super chicas y yo fuimos a bailar.

Llegamos cuando estaban en media clase de rueda de casino y vimos bailar a los estudiantes. Cuando terminó ya teníamos definidos algunos posibles compañeros de baile.

Como normalmente lo que cuesta es empezar, pues la primera ronda me acerqué a un par de chicos y les invité a bailar con mis amigas, y ellas hicieron lo mismo por mi. Después ellos venían como gotas de lluvia, uno tras otro.

En un descanso entre bailes para tomar algo vi del otro lado del salón a un ejemplar extraordinario. Un hombre muy alto (al menos 1.90) con un cuerpo delgado y fuerte y cuyo cuerpo parecía formar parte de la orquesta, en sincronización perfecta con la música.

Se lo señalé a mis amigas, y una de ellas fue por el para bailar conmigo. El vino en seguida.

Bailar con él fue una experiencia magnífica. No necesitaba dar vueltas acrobáticas como la mayoría y con sus brazos me hacía ver hermosa, con una elegante pose de baile de salón.

Desde ese momento bailé casi toda la noche con él y al final nos intercambiamos teléfonos, ya que yo era la conductora asignada y tenía que llevar a mis amigas a casa.

En el camino, una de mis amigas me ordenó que lo llevara a la cama. "Si hace el amor como baila, será el hombre de tu vida!"

Al dia siguiente tomamos un café y descubrí que es ingeniero, con maestría, que habla ruso, inglés y checo, y que lee con pasión. WOW! cuerpo y mente en un solo paquete...

Quedamos de vernos al siguiente día. Cuando subimos al coche me preguntó qué quería hacer, y mi respuesta fue "lo que tu quieras".

Pues quiso darme un "beso caribeño". Intrigada, como buena flor de asfalto, y considerando que siendo él caribeño seguramente sabía de lo que hablaba, acepté.

Resulta que el beso caribeño es un beso que comienza en la boca, y después pasa por todo tu cuerpo, centímetro a centímetro, primero por detrás y luego por delante, para terminar en una larga sesión de besos en mi sexo.

Comenzó a besarme y pues en seguida empezó a salir volando la ropa que se interponía entre mi cuerpo y sus besos. Al terminar con la parte de atrás de mi cuerpo me preguntó qué seguía, y mi cerebro ya había olvidado hasta los nombres de las partes de mi. Sus besos eran profundos e intensos. Como si lo único importante fuera yo y su única razón en la vida fueran esos besos en mi cuerpo.

Conmigo totalmente desnuda, comenzó a quitarse la ropa. Usa la ropa suelta para el calor, pero su camisa esconde unos biceps de modelo y un estomago de lavadero. Su pantalón no deja ver unas nalgas duras y paradas como de mármol. Y su tanga apenas alcanza para mantener en su sitio su enorme sexo.

Después de varios orgasmos logrados con su lengua y sus labios me dijo que cuando quisiera tenerlo dentro le avisara, para que se colocara el preservativo. Yo por supuesto le dije ¡AHORA!

Me levantó como si fuese yo una pequeña (algo totalmente nuevo porque soy alta y grande!) y me sentó sobre sus piernas.

La sensación de tenerlo dentro fue poderosa. Movimientos fluidos, fuertes y acompasados perfectamente entre nuestras caderas durante mucho tiempo me puso a temblar. Terminó y solo logré abrazarlo.

Mi cuerpo se convulsionaba con absoluta voluntad propia y no podía ni moverme de donde estaba. Después de un rato logré juntar fuerzas para tumbarme en la cama y entonces cambió otra vez a un hombre totalmente sensible y cariñoso. Me dijo cuan perfecta soy y lo mucho que le encanta que sea inteligente, exitosa y tan buena en el sexo.

Creo que estoy enamorada.

Ah  por cierto, es negro. Creo que el famoso dicho en inglés tiene razón. Once black, you never go back.