Charlando con mi amiga purépecha (para todo aquel que no sepa que significa esto, les recomiendo ampliamente el diccionario de español usual en México) descubrimos una fantasía común: el tener un hombre a quien podamos llamar en caso de urgencia sexual  y a quien le cause placer darnos placer. Es decir, el día que tengamos ganas de un buen episodio de sexo oral, él viene y nos da sexo oral, y cuando nosotros terminemos, pues él se marcha.

Ahora bien, supongo que suena un poco egoísta. Si. Lo es. Pero hay varias posibilidades, por ejemplo, que vaya a visitarla a ella antes, cuando ella quiera sexo oral, ahí darle una buena chupada y después venir a verme a mi, que tengo ganas de sesión completa,  y lo aprovecho, mientras él desahoga sus ganas conmigo.

Tal vez podría ser como un club de libros, donde eliges horas y días y te pones de acuerdo con las otras socias para definir qué necesita cada quien, y el orden correcto para que el pobrecito no sufra de más.

Creo que me gusta la idea. Buscaré algún buen candidato.